Clásicos Electrónicos

Archive for noviembre 2009

Leí por ahí en Internet que la película Dune (1984) basada en el libro de Frank Hebert tenía la peculiaridad de no haber envejecido como lo hicieron otras cintas de ciencia ficción como la segunda trilogía de Star Wars que, a pesar de ser muy posteriores, no han superado de manera digna el paso del tiempo.

En lo personal considero que la trilogía fue bastante malita mientras que Dune pude considerarse como un verdadero clásico en todos los sentidos.

Un proyecto de muchos años

La cinta está basada en una de las novelas de Ciencia Ficción más famosas e importantes del siglo pasado. Frank Herbert escribió una épica ecológica de muy altas ambiciones. El libro es una verdadera puerta de entrada a un universo distópico en el que el ser humano a pesar de haberse diseminado por toda la galaxia, sigue siendo la misma criatura ambiciosa, ególatra y rencorosa.

Los derechos para filmar la película fueron adquiridos desde 1971 por la empresa de Arthur P. Jacobs (a quien e debemos las cuatro secuelas de El Planeta de los Simios, la original, no el bodrio de 2001 con el que nos decepcionó Tim Burton). Luego de unos años por diversas razones no se avanzó con elproyecto y como el señor Jacobs se murió no ocurrió nada.

Los siguientes en intentarlo fue un consorcio francés que puso al frente a Alejandro Jodorowsky a quien se le ocurrió la idea de hacer de la historia todo un acontecimiento: iba a filmar una película que iba a durar la friolera de 10 horas y en el proyecto pensaba involucrar a Salvador Dalí (quién haría el papel de emperador con el modesto salario de 100 mil dólares por hora) y a una gama de actores que iban desde Orson Welles hasta Mick Jagger, pasando por Alain Delon así como Gloria Swanson incluso la música iba a ser épica por que ya habían pensado en Pink Floyd.

Me hubiera gustado ver esa cinta que tenía dimensiones de verdadera épica.

Por supuesto que juntar tantas divas iba a ser una misión imposible; con la pura pre-producción se gastaron dos de los nueve millones de dólares presupuestados, el tiempo de la película había llegado a las 14 horas y, según el propio Hebert, el guión teía la dimensión de un directorio telefónico.

Entre pleitos por la lana y discusiones con Dalí el proyecto se fue al carambas.

Una vez más los derechos fueron vendidos y fue Dino de Laurentiis quien los compró; éste pidio al propio Hebert que escribiera la adaptación pero al productor no le gustó por que seguía siendo muy larga (sin llegar a las exageraciones de Jodorowski). Ridley Scott fue contratado para sacar el proyecto, pero cuando vio que le iba a quitar demasiado tiempo, optó por dirigir otra historia que le habían propuesto que llevaba el nombre de Blade Runner.

Fue Raffaella, la hija de De Laurentiis, quien luego de ver El Hombre Elefante (estelarizada por un desconocido llamado Anthony Hopkins) sugirió a David Lynch para sacar adelante un proyecto que ya parecía maldito. Lynch se hizo cargo sin haber leído la novela. La producción se llevó a cabo el los gloriosos Estudios Churubusco de la Ciudad de México así como en las dunas de Samalayuca en Chihuahua y el reparto se realizó entre actores nuevos y de media tabla entre los que destacó un joven Sting.

Una película para iniciados

Por si misma la novela es dificil de leer; el universo de Dune es una era feudal galáctica donde las distintas familias nobles se alían o se pelean por cuestiones de poder y ganancias. El tráfico depersonas y mercancías entre los distintos mundos está monopolizado por fraternidad de navegantes que han dejado de ser humanos.

Para que el viaje interestelar funcione es necesaria la “especia” un producto que sólo se encuentra en el planeta Arrakis (o Dune); cuando a la familia Atreides les es concedido el gobierno del planeta comienza la historia en la que se ven involucrados los intereses de otras familias, las intrigas de una casta de mística de mujeres sacerdotisas, los libérrimos nativos de Dune, los Fremen de ojos azules, y el heredero de la familia, Paul Atreides que seguirá un sendero que lo llevará a la apoteosis sin olvidar a los gusanos que son enormes y fálicos símbolos del misterio de Arrakis.

Por supuesto que todo el trasfondo es apenas sugerido en el filme sin embargo a pesar de las limitaciones de tiempo y de posibilidades técnicas (no olvidemos que en esas eras los efectos especiales se hacían con maquetas y títeres) la película fue todo un acontecimiento en el mundillo de la ciencia ficción.

Digo mundillo por que al resto de la humanidad la película le pareció pésima, fea, mal hecha e incomprensible; apareció en el listado de las peores películas de 1984. Gracias a esa respuesta se cancelaron las posibilidades de hacer secuelas y hasta el propio Lynch terminó de pleito con los estudios por que la edición final le fue arrebatada y aunque a la fecha existen varias versiones ninguna de ellas fue realizada por el director quien, hasta la fecha, se niega a hablar del tema.

Y, visto de manera objetiva, para el que no está iniciado en el universo de Dune, la película es cansada, por momentos exageradamente lenta (los personajes principales realizan una serie de introspecciones que parecen durar décadas) y muchas partes del argumento, a veces esenciales, son explicadas de manera muy somera o de plano dadas por sabidas.


Un ejemplo de como la cinta de repente era lenta como un glaciar

Al igual que muchos otros fracasos en taquilla, Dune logró reconocimiento por parte de los fanáticos de hueso colorado y se ha transformado en un film de culto a través de cuatro versiones distribuidas en DVD.

Lo interesante del tema es que la historia de Hebert sigue siendo muy atractiva, al grado que fue realizada una miniserie (que abarcó hasta la tercera novela), mucho menos densa y más accesible para los “no iniciados” la cual tuvo mucho éxito en el Sci Fi Channel.

La recomendación en este caso (y casi siempre) es que si están interesados en “echarse” un clavado al universo Dune, lean la primera novela antes de ver la película o la serie. De los cinco libros de la historia los tres primeros son los que valen la pena con la preponderancia del primero; si lo leen y se hartan de gusanos y fremens escurridizos no se pierden de nada. La lectura de la primera parte es la única forma de disfrutar de la película.

 

Una oda a esa nave llamada locura así como a los salvajes y reprimidos deseos por abordarla

Fight Club también pasó por ese fenómeno que le ha ocurrido a otras películas como Blade Runner y que es un producto directo del desarrollo de sistemas caseros de video; mientras que en su salida en cines (sobre todo en Estados Unidos) nunca logró alcanzar el verdadero éxito, fue su versión en DVD la que llegó más lejos y se transformó en una película de culto.

Creo que cada generación y cada década tiene una o dos películas que, a pesar de ser duras y controvertidas, se transforman en el sentir de una época; logran transgredir el ámbito temporal y se transforma en un “must”.

Películas como The Deer Hunter (1978), A Clockwork Orange (1971), The Graduate y la misma Blade Runner que ya ha referido son ejemplos clásicos y creo que Fight Club pudo integrarse a ese selcto grupo.

“Ésta es tu vida y se está acabando minuto a minuto”

Basada en una novela (del mismo nombre) escrita por Chuck Palahniuk, la cinta es un verdadero viaje a través de la locura de ese personaje sin nombre, al que es referido simplemente como El Narrador y su alter ego Tyler Durden.

El Narrador es un simple mortal con un trabajo sencillo que está en pleno proceso de enviar todo al demonio. Un proceso con el que se quiere desligar de la vida del hombre común, de los deseos y necesidades creados por una sociedad consumista y de transformarse en un individuo ajeno a la realidad y en cierta manera encargado de alterarla, modificarla para dar a conocer a otros su filosofía.

El Club de la Pelea, el recinto donde se reúnen los miembros a partirse la cara no es otra cosa que una válvula de escape que no tarda en transformarse en un movimiento anarquista de resistencia.

La primera regla es “no hablar del club” sin embargo la voz se corre con una velocidad brutal y muy pronto son cientos de seguidores; no importa el trasfondo, no importa el rol que se juegue en esta sociedad hipócrita, lo importante es poderse dar de golpes hasta sangrar para así olvidar en una marea de adrenalina los estúpidamente horrible y desalentadora que es la vida.

Si hay una opción y ésta es liarte a golpes y dejar que te rompan la crisma. Mañana será otro día.

Esta semana El Club de la Pelea (como se le llamó en México) cumplió 10 años sin embargo, después de verla otra vez, es fácil darse cuenta que la premisa de la película sigue siendo igual de vigente que hace una década. Como una terrible premonición de lo que ocurriría tan solo tres años después la cinta nos habla de cómo se derrumban las estructuras dentro de una mente y de cómo ésta quiere derrumbar las estructuras que la rodean.

El simple hecho de salir a la calle y provocar un pleito con un perfecto desconocido es una temeridad que solo pueden hacer algunos que más tarde no dudarán en integrarse al proyecyo Mayhem (la palabra significa mutilar a alguien para impedir que pueda defenderse en una pelea o una guerra).

Es difícil seleccionar una escena o secuencia favorita de la película; las actuaciones de Bard Pitt y Edward Norton son magníficas y la forma oscura y expresionista en que está dirigida es una obra magnífica de David Fincher. En lo particular me intriga mucho la escena en que El Narrador se golpea a si mismo para alegar un abuso por parte de su jefe; la secuencia es en cierta manera una de las más grandes ilusiones de muchos asalariados llevada a la realidad.

El final es diabólicamente premonitorio mientras que la trama nos pone a pensar sobre la banalidad de lo que llamamos nuestra verdadera civilización, sobre la profundidad de la cultura televisada pero sobre todo, nos demuestra de manera irónica que, por solo un día, nos gustaría ser ese Taylor Durden que vende jabones a las señoras ricas hechos de su propia grasa  y no teme enfrentarse con los puños limpios a un mafioso o a un camionero que pesa lo doble.

Salio la nueva versión DVD de Fight Club, si no la tienen cómprenla; si no la han vista, véanla y si ya la vieron, vale la pena repetirla. Es un auténtico Clásico Electrónico.

La caída del muro de Berlín fue, sin duda alguna, uno de los hechos más importantes no solo de la década de los ochentas, si no también de la historia contemporánea.

Si nos metemos a buscar en Internet encontraremos mucha información y mucha tinta virtual relacionada al hecho, sin embargo una de las manifestaciones que más me gustan al respecto fue la que hicieron los Scorpions, uno de los grupos de Rock más emblemáticos de la época, sobre la caída del muro y el final delos regímenes totalitarios de Europa en general y de Alemania (su patria) en particular.

Aunque el video original contaba con imágenes relativas a la época, está bloqueado y no se puede “poner” en un blog como éste, por lo que en su lugar estoy colocando un concierto realizado por la banda germana en Moscú en 2003; un hecho que tan solo 15 años antes hubiese sido imposible.

En ese entonces la caída del muro representó una imagen de esperanza y de la seguridad de que el mundo podía cambiarse.

¿Hemos cambiado mucho?

Este espacio lo abro luego de dudar mucho.

Durante dos años escribí en un blog de nostalgia que disfrute mucho. Sin embargo fue un esfuerzo muy grande el llevar a un sitio como este desde “la nada” hasta lograr cierto renombre.

La tarea seme hace una vez más cuesta arriba, pero a pesar de todo, tengo que empezar algún día.

Arrancamos un nuevo esfuerzo que, ojalá, logre un poco de lo que el antiguo. Por las ganas yo no pienso parar.


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