Clásicos Electrónicos

Jaws: el primer Blockbuster

Posted on: diciembre 15, 2009

El nombre original fue Jaws (Mandíbulas) y fue la película que que iniciaría aquel recorrido estrambótico de animales fuera de serie y de control que alcanzaría fondos de vergüenza al incluir pirañas voladoras y osos inmortales.

La historia es sencilla. Hago un pequeño resumen para los que no la hayan visto: En un pequeño y ficcional pueblo turístico llamado Amity (ubicado en una isla de Nueva Inglaterra) comienzan a sufrir una serie de ataques por parte de un tiburón. Mientras el jefe de policía insiste en cerrar las playas los dueños de negocios turísticos se niegan ya que está por empezar la temporada alta.

Luego de varios intentos infructuosos de dejar que las cosas se arreglaran solas y de darse cuenta de que no es buena idea promocional dejar que un tiburón se coma a los turistas, el jefe de policia se embarca junto con un científico y un marinero rudo (y bastante mamila) para matar al tiburón. La empresa se ve pronto inmersa en una espiral descendente de tragedia y obsesión, como si de un moderno Moby Dick se tratara.

Dos párrafos de argumento que se transformaron en el primer Blockbuster de Verano de la histora; Jaws sentó esa costumbre de que cada verano los estudios tratarían de tentar a los auditorios con superproducciones super anunciadas y super promovidas (que en algunos casos no necesariamente dejaban de ser unas super porquerías).

La película está basada en el libro (con los mismos nombres en español e inglés) de Peter Benchley; dos productores de Universal, Richard D. Zanuck y David Brown, lo descubrieron y, luego de leerlo en tan solo una noche, decidieron que podría hacerse una buena película.

Debemos de hacer una aclaración de suma importancia; todo ésto ocurrió a mediados de los años setentas. En ese entonces las computadoras sólo servían para jugar ajedrez y para asustarnos con la leyenda de que pronto iban a gobernar el mundo en vez de hacer escenas de acción como es su obligación.

La idea de hacer una película sobre tiburones era una auténtica tontería por que no había modo de lograrlo: usar tiburones de verdad era muy complicado teniendo en cuenta que la estrella era un tiburón blanco de ocho metros y tres toneladas.

Por esos entonces, y en un verdadero alarde de creatividad, a alguien en México se le ocurrió hacer una película llamada Tintorera (wow) y su principal bit de promoción era el de haber sido hecha con tiburones de verdad. Decía la leyenda que a uno de los buzos-camarógrafos lo había atacado un tiburón y que, como ya estaba prácticamente muerto, el director dio la orden de seguir filmando para aprovechar ese metraje (con las cosas que se llegan a oír en el patio de primaria luego se sorprenden de que los niños terminen de políticos).


“Vamos a necesitar un barco más grande”; éste es todo un meme

Para dirigir la película se contrataron a Steven Spielberg que en esos entonces era un perfecto desconocido; el guión fue encargado al propio Benchley pero no pudo con el paquete y tuvieron que sustituirlo.

Spielberg encargó tres tiburones robóticos para filmar: uno completo y dos medios tiburones (la parte izquerda y la parte derecha). Tan pronto los terminaron fueron enviados a la locación y la producción, como si de un niño con juguete nuevo se tratara, lo metió al agua. Resulta que los fabricantes habían cometido una pequeña omisión (cosa de nada). A nadie se le había ocurrido hacer una prueba en el mar por lo que el tiburón robótico flotó como camión blindado y se fue hasta el fondo.

El tiburón fue rescatado y comenzó la producción que se transformó en una verdadera pesadilla: no faltaba que algún metiche en su barco se acercara para ver que ocurría, los tiburones fallaban y fallaban por causa del agua salada (¿Qué a nadie se le ocurrió que ahí es donde deberían de filmar la película?), una vez el barco de la cacería (de nombre Orca) estuvo a punto de sosobrar con todo y las estrellas adentro. La cosa es que los integrantes de la producción no tardaron en apodar a la película “Flaws” (fallas).

Tiburón tenía un presupuesto de 4 millones de dólares pero gracias a los imprevistos la cifra llegó a los nueve.

Durante el rodaje ocurrió una de esas ironías que, a la larga, iban a transformar toda la historia: Lo primero que se dio cuenta Spielberg fue que el tiburón se veía chafísisisma. Es por esa razón por la que tuvo que disminuir la aparición del robot al máximo y sustituirlo con una serie de elementos que anunciaban su presencia; desde la música tan característica hasta los flotadores que supuestamente impedirían que el cuerpo del enorme pez se hundiera.

Esto se transformó, casi sin querer, en uno de los elementos más horroríficos del film. La audiencia se tensaba a la hora de escuchar la música y los más puñales ni las patas bajaban de la butaca. Luego se supo que una de las condiciones que había puesto Spielberg era que el tiburón no saliera a cuadro durante la primera hora de la película.


El speech de los tiburones comiéndose a la tripulación del Indianápolis: puro resentimiento contra los escualos

Un éxito absoluto

Aquí voy a aplicar el factor edad para explicar que fue lo que ocurrió aquel lejano 1975:

Nunca, nunca, nunca de los nuncas se había visto en nuestro país la euforia que desató el estreno; de la misma manera tampoco se había visto antes una promoción como la que recibió Tiburón.

Los cines exhibían mantas inmensas con la ya icónica imagen donde la chava iba nadando y desde abajo se aproximaba el enorme tiburón; recuerdo que un sábado por la tarde, no llevaba más de dos semanas en cartelera, mi papá intentó llevarnos a verla; cine por el que pasábamos la cola de gente le daba literalmente la vuelta a la manzana. Fóbico a las multitudes como es mi padre, tuvimos que esperar semanas para verla. Eso si, después de un choro dirigido a mis hermanos y a mi donde nos explicaban que “no era una cosa real” y que solo eran actores. Era un intento de mis padres por tranquilizar su mente antes de lograr que sus hijos no se quisieran volver a meter siquiera al chapoteadero. Tal vez parecería exagerado pero en ese entonces estábamos menos expuestos a la violencia.

Debo de confesar que la película si hizo mella en mi mente infantil por que hasta la fecha, cuando estoy a punto de meterme al mar, reverberan aún los recuerdos de las imágenes del tiburón comiéndose a los bañistas.

Otra cosa que nunca habíamos visto en México, por lo menos en esa escala, fue la gran cantidad de objetos promocionales: playeras, juguetes y unos colguijos (chafísimas) que tenían un diente de tiburón de plástico.

En Estados Unidos la película rompió primero con todos los esquemas de distribución; fue la primera cinta que se estrenó a nivel nacional, y después rompió con todos los esquemas de lana, fue la primera en romper la marca de los 100 millones de dólares, alcanzó los 490 récord que le quitaría un par de años después Star Wars.

Otra de las cosas que Tiburón logró fue el de dar a los escualos una pésima fama y, según algunos grupos ecologístas, la película fue causal de la matanza de muchos de estos animales de los cuales hasta ahora estamos conociendo sus costumbres que, rara vez, implican desayunar turistas rebosados en Coopertone.

El tiburón original de Spielberg fue posible verlo durante una larga temporada en los Estudios Universal de California en un recorrido que era bastante chafa donde el tiburón no dejaba de ser una de las estrellas. No se si aún siga ahí. En la actualidad hay un ride bastante más elaborado en uno de los parques temáticos de Universal Studios en Florida.

De manera vergonzosa Jaws también generó tres secuelas malísimas y cada una peor que la anterior; la última, llamada La Venganza, es tan idiota que da la sensación de que está hecha a manera de sátira; en ella podemos ver a un tiburón que ladra y que puede saltar del mar como si de una víbora se tratara. El film logró su propio lugar en la lista de las peores películas de la historia.


Me cuesta trabajo encontrar un calificativo que incluya los conceptos de tarugada, no es creible, no insultes mi inteligencia y ¿así es como matas con un monstruo marino?

1 Response to "Jaws: el primer Blockbuster"

[…] agarraron para producir otros seis esperpentos cada uno peor que el anterior (esta frase creo que ya la dije en alguna parte) y ahora ¿por qué no? van a darle un reboot (así se dice ahora) al […]

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