Clásicos Electrónicos

¿Qué les pasó a los vampiros?

Posted on: febrero 8, 2010

De porqué se me hacen ridículos los vampiros de Crepúsculo (Twilight)

Hace mucho tiempo, en esta galaxia, me encontraba en medio de un recorrido por carretera en auto con varios amigos. En algún momento la plática comenzó a entrar en esos niveles surrealistas a los que lo llevan a uno las largas horas de camino y caimos en una especie de encuesta donde la pregunta básica era ¿Cuál te gustaría ser?:Cual coche, cual animal, cual héroe de película… Las respuestas eran varias y distintas; para lo que ahora estoy escribiendo me acordé que alguien preguntó ¿cuál monstruo te gustaría ser?


No lo pensé mucho, de inmediato dije Drácula.

Se me hace genial la posibilidad de vivir para siempre además de que éstas son las criatura de terror que son más difíciles de matar. El vampiro siempre parecía ser un ser muy sofisticado y más alejado de lo común y corriente.

Y es que hasta hace pocos años los vampiros y las historias de vampiros eran más oscuras, transcurrían de manera más brutal y los resultados siempre eran sumamente sangrientos; muchos humanos desangrados y al final él, o los vampiros en turno, retorciéndose en agonía mientras el agua bendita, los ajos o la estaca clavada en el corazón surtía el efecto deseado.

Sin embargo los tiempos han cambiado.

Ahora los vampiros son emos, metrosexuales o cosas peores y están más preocupados por estupideces de adolescentes que por correrías nocturnas. En mis tiempors (sueno como viejito) ningún vampiro que se respetara iría a la escuela preparatoria con su mochilita y sus libritos bajo el brazo como si de animalito de canción de Cri-crí se tratara.

No.

Hubiera sido una auténtica bestia sedienta de sangre.

Un verdadero vampiro se hubiera bebido a todos los adolescentes estúpidos, incluyendo a los étnicos, de Crepúsculo, y de postre hubiera jugado al gato y al ratón aterrorizando a la insufrible Bella, antes de exprimirle hasta el último glóbulo rojo.

Estos son vampiros

Me gustaría hacer una breve y somera excursión por los vampiros cinematográficos de otras épocas y demostrar como el personaje vampírico por definición no puede caer en la cursilería de enamorarse de la primera niñita deprimida que se le aparezca en la escuela.

Primero que nada nos remitimos a los clásicos. Se que en épocas del 3D la simple mención de una película muda y en blanco y negro le pone de pelos de punta a muchos, pero, si realmente quieren ver como se las gasta un vampiro, Nosferatu es la referencia.


Una escena de Nosferatu. De hecho es posible ver la película completa en YouTube

Filmada en 1922 es toda una joya del expresionismo alemán (cuando quieran apantallar a sus conocidos digan “Batman es una película expresionista“, no sólo dirán una gran verdad si no que pasarán por grandes conocedores del cine mundial), la película de F. W. Murnau iba a llamarse originalmente Drácula, ya que está basada completamente en el libro de Bram Stoker, pero los estudios no pudieron adquirir los derechos por lo que se le cambió el nombre a Nosferatu, una sinfonía de horror y al protagonista le pusieron Conde Orlok.

La historia es la clásica del vampiro sediento de sangre sin embargo las escenas de oscuridad, los efectos especiales (rudimentarios, pero nunca antes vistos) hicieron de la cinta uno de los referentes más tempranos al cine de horror y toda un punto de referencia a las últimas etapas del cine mudo.Nosferatu sigue siendo un paso obligado en cualquier plan de estudios de cinematografía.

La cinta estableció al prototipo del vampiro-monstruo (contrario al modelo vampiro-sofisticado del que hablaré más adelante) y estuvimos a punto de no verla debido a que la viuda de Stoker les ganó a los estudios una demanda la cual los obligaba a pagar una indemnización y destruir todas las copias de la cinta. Afortunadamente ésto último nunca pudo ser logrado.

Si Nosferatu fue el modelo del vampiro-monstruo sediento de sangre, Bela Lugosi encarnó al vampiro-sofisticado arquetípico y es en base a su personaje que muchos tenemos hoy la imagen mental del Conde Drácula.

Luego del fracaso de la película alemana, los de Hollywood vieron el potencial del personaje y decidieron hacer su propia versión pero esta vez por las buenas: compraron los derechos de Drácula y contrataron a Tod Browning para dirigirla.

Mucho de la película fue inspirado tanto por la cinta alemana así como por una obra de Broadway que estaba protagonizada por un oscuro actor húngaro de nombre Lugosi Béla. A los productores ni les pasó por la cabeza contratarlo pero ocurrió que los actores que habían pensado no estaban disponibles y Lugosi (quien por cuestiones artísticas cambió el orden de sus nombres) que se encontraba de gira en Los Ángeles hizo el casting; luego de insistir mucho y de aceptar un sueldo bastante bajo, obtuvo el papel.


También está disponible de manera completa en YouTube

La versión de 1931 podría considerarse como la primera verdadera película de terror de Hollywood, el público nunca antes había visto nada semejante y algunas fuentes refieren casos de histeria y desmayos en las salas. Por supuesto que fue todo un éxito, vendió 50 mil boletos durante las primeras 48 en el cine donde se estrenó.

La historia es prácticamente la misma que vimos años más tarde, basada en la novela original de Bram Stoker. Es debido a la actuación de Lugosi que a partir de esos entonces Drácula habla con acento de Europa oriental y utiliza capas y demás parafernalia vampirezca. El modelo clásico de vampiro-sofisticado.

Para el actor la película fue una especie de maldición ya que a partir de ésta sufrió de un “encasillamiento” en las películas de terror que nunca se pudo quitar y que muy pronto degeneraron en cintas “Serie B”. La carrera del húngaro terminó en las notablemente malas producciones de Ed Wood quien ostenta el honor de haber hecho la peor película de la historia, Plan 9 from outer space.

Fue durante la filmación de ésta última que Lugosi murió de un ataque al corazón. Ed Wood solucionó el asunto haciendo que el actor que contrató para sustituir al húngaro hiciera el resto de la película tapándose la cara con la capa. (Si pueden ver Plan 9 from outerspace, véanla, da risa de lo ridícula que es)

Desde el éxito de 1931 se han hecho varios remakes de la película, la versión de 1958 fue llamada en Estados Unidos The Horror of Dracula (para diferenciarla de la de Browning) y fue producida y rodada en la Gran Bretaña, dirigida por Terence Fisher Starring y protagonizada por Christopher Lee y Peter Cushing.

Esta cinta es toda una referencia del cine de horror y está muy bien calificada por los fanáticos:

Desde entonces han habido unas 15 versiones distintas, algunas con más monstruos involucrados, una de un Drácula negro (Blackula) y hasta una par más bien satíricas.

La versión de 1992, a la que llamaron Bram Stoker’s Drácula, de Francis Ford Coppola es una excelente adaptación del libro original (si no lo han leído, háganlo; es toda una joya literaria y el referente moderno para los vampiros); donde la historia va más allá de la simple chupada de sangre y narra más a profundidad sobre un personaje condenado a uno de los más terribles castigos por amor; la novela, a final de cuentas, es una amarga historia de amor no consumado.

Muy destacable en la cinta de Coppola fue el uso de efectos especiales y todo el poder de Hollywood para poner una de las mejores historias relativas al tema que haya visto.

Digamos que las anteriores son las más “apegadas” al concepto original de la novela de Stoker, sin embargo hay que tener en cuenta que su historia es sólo una adaptación de leyendas escuchadas por el escritor.

Una de las muestras de la gran versatilidad del concepto vampírico son las adaptaciones que no tienen nada que ver con vampiros estirados y de rancia alcurnia europea; en este caso también hay varios ejemplos muy atractivos.

Una de mis favoritas es, definitivamente, The lost boys:

Tal vez en el principio de esta entrada me hayan tomado por un conservador que no puede ver una adaptación libre de un concepto. Es aquí donde asevero que sí: se puede tomar un tema y manejarlo de manera creativa, pero si vas a hablar de vampiros, por lo menos hazlos actuar como tales.

The lost boys es una historia de vampiros absolutamente modernos: noctámbulos, sexys, andan en moto y escuchan música Rock, además de eso las criaturas nocturnas de Santa Carla son todo lo que un vampiro debe de ser. Una criatura maligna.

Estrenada en 1987 y dirigida por Joel Schumacher fue un éxito moderado en taquilla y ganó el premio Saturno a la mejor película de horror de ese año. En el reparto destaca un muy joven Kiefer Sutherland (en un papel hecho a su medida, si me lo preguntan) que actuó toda la película con un par de guantes negros debido a que tenía una muñeca rota.

Los chicos perdidos aparecen en los cartones de leche; nadie sabe que fueron la víctimas de una pandilla de vampiros que son la peste en un pequeño pueblo de California. Los recien llegados tienen dos opciones: integrarse al grupo o luchar en su contra y, si es posible, sobrevivir al encuentro.

Toda una fábula moderna y vampírica que no deja de ser sumamente atractiva. Colgarse del puente y volar por la noche no puede ser tan mal plan para un adolescente.

Otra variación muy actual del tema, y muy difundida, son los libros de Ann Rice cuya primera entrega llegó a la pantalla grande con el mismo nombre que la novela: Interview with the Vampire.

Nominada para dos Óscares, ésta contó con un elenco muy pesado: Tom Cruise, Brad Pitt, Antonio Banderas (la primera vez que veo un personaje de una película de Hollywood con mi nombre) y Kirsten Dunst quien apenas era una niña de 12 años.

La característica de la película es el constante cuestionamiento que se hacen los vampiros sobre su identidad y, a pesar de todos los esfuerzos de Louis por ser “un chico bueno”, termina siendo dominado por su naturaleza vampírica.

Los vampiros del director Neil Jordan (que son un pálido reflejo de los libros de Rice), a pesar de sus dilemas éticos y sus filosóficas introspecciones, siguen siendo sanguinarias máquinas de matar.

Conclusión

Luego de esta muy fugaz visita a los vampiro de otras épocas y a las versiones sobre el tema que se han dado a nivel cinematográfico (y estoy olvidando a propósito lo mucho que se ha hecho en la literatura y la omnipresente televisión) es cuando me surge la duda.

¿Que tan interesante puede resultar un vampiro que maneja Volvos, que come animalitos muertos, que acude a la High School y que se enamora de la primera malmodienta que se encuentra?

Discúlpenme pero es como si en la película del Hombre Lobo que está por estrenarse me dijeran que esta vez la bestia decide transformarse en la mascota de una niña gorda y se deja rapar como su fuese un french puddle por que ha decidido ser bueno.

Si los vampiros existieran ya se hubieran comido, sin piedad alguna a Stephenie Meyer, al elenco completo de Crepúsculo así como Luna Nueva y con especial odio se hubieran ensañado con la ridícula e insufrible Kristen Stewart.

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