Clásicos Electrónicos

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Desde el domingo la noticia le estaba dando vueltas a la red; en un principio surgieron dudas, pero no tardó en confirmarse: Ronnie James Dio había muerto por causa del cáncer.

La trayectoria de Dio es muy interesante, sobre todo para los que gustan del Hard Rock.
Nació en 1942 en Portsmouth, New Hampshire; entonces se llamaba Ronald James Padavona. Desde 1957 ya estaba en el rollo de la música y fue lider de diversas bandas: The Vegas Kings, Ronnie and the Rumblers, Ronnie and the Redcaps, Ronnie Dio and The Prophets.

En 1967 junto con el guitarrista Nick Pantas creó la agrupación Electric Elves que muy pronto cambió de nombre a Elf; en esos entonces se dedicabana a abrile los conciertos a Deep Purple. Gracias a eso Dio pudo ser escuchado de manera atenta por Ritchie Blackmore quien lo jaló en 1975 a Rainbow, el grupo que se creó luego de la desintegración de Deep Purple.

En 1979 dejó Rainbow y se integró a Black Sabbath con quienes publicó varios álbumes entre los que destacan Heaven and Hell

y The Mob Rules

Durante su estancia en Black Sabbath Ronnie James Dio inventó uno de los gestos más famosos (y más odiados por los detractores del Heavy Rock) el símbolo de los cuernitos (Devil’s Horns); según el propio Dio se lo copió a su abuela (de origen italiano) quien lo usaba para evitar la acción del diablo o “encajárselo” a otra persona.

Desde entonces el signo se ha transformado en la forma de decir Hard Rock y, según los más mochos, una representación y llamado al propio Satanás.

Por supuesto que a lo largo de su carrera a Dio se le ha tachado de “satanista” y es por eso que cuando en 1980 realizó una colaboración en un disco de Kerry Livgren (Kansas) recibió críticas por parte de muchos fanáticos cristianos del cantante.

Luego de su periplo por Black Sabbath fundó (otra vez) un grupo con su propio nombre: Dio. Con este puidimos conocer varias buenas rolas como Holy Diver

… y The last in line.

Fin de una era, desde sus inicios, su paso por Raibow y Black Sabbath además de su propio grupo, que estuvo vigente hasta bien entrada esta década, Ronnie James Dio se transformó en un referente del Rock Pesado de los setentas y ochentas.

Seguro que ya está rockeando en otra dimensión.

Creo que esto cruza la linea entre lo sublime y lo chungo, sin embargo está muy interesante sobre todo para aquellos adoradores de Pink Flody (como su S.S.):

Resulta que cuando Brad Smith era apenas un niño le llamaba la atención que los discos de sus papás tuvieran sonidos similares a los de su juego de video (un Nintendo DS). Brad es en la actualidad productor de juegos para video.

Ahora de 27 años dedicó parte de su tiempo a reproducir el disco The dark side of the Moon de manera completa con instrumentos que suenan igual a los sonidos de 8 bits de aquel primer sistema de entretenimiento.

El resultado es llamativo y sumamente curioso; si tienen la paciencia y el tiempo (y la afición) les puede ser sumamente agradable.

Una rola que definió al Rock y que se transformó en el himno de una época

There’s a lady who’s sure
All that glitters is gold
And she’s buying a stairway to heaven

Debía de ser por ahí de 1980 cuando yo me encontraba en plena adolescencia e incursionando en un nuevo mundo que acababa de descubrir y que se llama Rock; en esos entonces mi primo vivía a muy pocas cuadras de mi casa; hijo de padres divorciados su mamá (mi tía) tenía que trabajar por lo que la casa quedaba vacía para nosotros.

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Estaba hace unos días navegando en Internet cuando me encontré la nota que decía que en Hollywood estaban por arrancar un proyecto para hacer un remake de la película (basada en el libro de Stephen King) Semeterio de mascotas (Pet Sematary).

“Bueno” pensé yo “no es extraño, llevo años quejándome en diversos sitios de que la sequía de ideas de los grandes estudios estaba canija”.

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Papá… ¿Por qué tu iPod tiene la música de CSI Miami?

Esto lo dijo mi hijo luego de escuchar algunas rolas de The Who; aunque sea a través de series, pero los clásicos siempre van a llamar la atención.

Está considerado uno de los mejores álbumes de la historia del Rock; es, definitivamente el pináculo del grupo, fue el disco que los llevó de ser un grupo de Rock progresivo conocido entre los “iniciados” a ser una de las bandas más populares de los setentas y ochentas. El disco los hizo mucho más relevantes y los llevó a la fama mundial.

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El nombre original fue Jaws (Mandíbulas) y fue la película que que iniciaría aquel recorrido estrambótico de animales fuera de serie y de control que alcanzaría fondos de vergüenza al incluir pirañas voladoras y osos inmortales.

La historia es sencilla. Hago un pequeño resumen para los que no la hayan visto: En un pequeño y ficcional pueblo turístico llamado Amity (ubicado en una isla de Nueva Inglaterra) comienzan a sufrir una serie de ataques por parte de un tiburón. Mientras el jefe de policía insiste en cerrar las playas los dueños de negocios turísticos se niegan ya que está por empezar la temporada alta.

Luego de varios intentos infructuosos de dejar que las cosas se arreglaran solas y de darse cuenta de que no es buena idea promocional dejar que un tiburón se coma a los turistas, el jefe de policia se embarca junto con un científico y un marinero rudo (y bastante mamila) para matar al tiburón. La empresa se ve pronto inmersa en una espiral descendente de tragedia y obsesión, como si de un moderno Moby Dick se tratara.

Dos párrafos de argumento que se transformaron en el primer Blockbuster de Verano de la histora; Jaws sentó esa costumbre de que cada verano los estudios tratarían de tentar a los auditorios con superproducciones super anunciadas y super promovidas (que en algunos casos no necesariamente dejaban de ser unas super porquerías).

La película está basada en el libro (con los mismos nombres en español e inglés) de Peter Benchley; dos productores de Universal, Richard D. Zanuck y David Brown, lo descubrieron y, luego de leerlo en tan solo una noche, decidieron que podría hacerse una buena película.

Debemos de hacer una aclaración de suma importancia; todo ésto ocurrió a mediados de los años setentas. En ese entonces las computadoras sólo servían para jugar ajedrez y para asustarnos con la leyenda de que pronto iban a gobernar el mundo en vez de hacer escenas de acción como es su obligación.

La idea de hacer una película sobre tiburones era una auténtica tontería por que no había modo de lograrlo: usar tiburones de verdad era muy complicado teniendo en cuenta que la estrella era un tiburón blanco de ocho metros y tres toneladas.

Por esos entonces, y en un verdadero alarde de creatividad, a alguien en México se le ocurrió hacer una película llamada Tintorera (wow) y su principal bit de promoción era el de haber sido hecha con tiburones de verdad. Decía la leyenda que a uno de los buzos-camarógrafos lo había atacado un tiburón y que, como ya estaba prácticamente muerto, el director dio la orden de seguir filmando para aprovechar ese metraje (con las cosas que se llegan a oír en el patio de primaria luego se sorprenden de que los niños terminen de políticos).


“Vamos a necesitar un barco más grande”; éste es todo un meme

Para dirigir la película se contrataron a Steven Spielberg que en esos entonces era un perfecto desconocido; el guión fue encargado al propio Benchley pero no pudo con el paquete y tuvieron que sustituirlo.

Spielberg encargó tres tiburones robóticos para filmar: uno completo y dos medios tiburones (la parte izquerda y la parte derecha). Tan pronto los terminaron fueron enviados a la locación y la producción, como si de un niño con juguete nuevo se tratara, lo metió al agua. Resulta que los fabricantes habían cometido una pequeña omisión (cosa de nada). A nadie se le había ocurrido hacer una prueba en el mar por lo que el tiburón robótico flotó como camión blindado y se fue hasta el fondo.

El tiburón fue rescatado y comenzó la producción que se transformó en una verdadera pesadilla: no faltaba que algún metiche en su barco se acercara para ver que ocurría, los tiburones fallaban y fallaban por causa del agua salada (¿Qué a nadie se le ocurrió que ahí es donde deberían de filmar la película?), una vez el barco de la cacería (de nombre Orca) estuvo a punto de sosobrar con todo y las estrellas adentro. La cosa es que los integrantes de la producción no tardaron en apodar a la película “Flaws” (fallas).

Tiburón tenía un presupuesto de 4 millones de dólares pero gracias a los imprevistos la cifra llegó a los nueve.

Durante el rodaje ocurrió una de esas ironías que, a la larga, iban a transformar toda la historia: Lo primero que se dio cuenta Spielberg fue que el tiburón se veía chafísisisma. Es por esa razón por la que tuvo que disminuir la aparición del robot al máximo y sustituirlo con una serie de elementos que anunciaban su presencia; desde la música tan característica hasta los flotadores que supuestamente impedirían que el cuerpo del enorme pez se hundiera.

Esto se transformó, casi sin querer, en uno de los elementos más horroríficos del film. La audiencia se tensaba a la hora de escuchar la música y los más puñales ni las patas bajaban de la butaca. Luego se supo que una de las condiciones que había puesto Spielberg era que el tiburón no saliera a cuadro durante la primera hora de la película.


El speech de los tiburones comiéndose a la tripulación del Indianápolis: puro resentimiento contra los escualos

Un éxito absoluto

Aquí voy a aplicar el factor edad para explicar que fue lo que ocurrió aquel lejano 1975:

Nunca, nunca, nunca de los nuncas se había visto en nuestro país la euforia que desató el estreno; de la misma manera tampoco se había visto antes una promoción como la que recibió Tiburón.

Los cines exhibían mantas inmensas con la ya icónica imagen donde la chava iba nadando y desde abajo se aproximaba el enorme tiburón; recuerdo que un sábado por la tarde, no llevaba más de dos semanas en cartelera, mi papá intentó llevarnos a verla; cine por el que pasábamos la cola de gente le daba literalmente la vuelta a la manzana. Fóbico a las multitudes como es mi padre, tuvimos que esperar semanas para verla. Eso si, después de un choro dirigido a mis hermanos y a mi donde nos explicaban que “no era una cosa real” y que solo eran actores. Era un intento de mis padres por tranquilizar su mente antes de lograr que sus hijos no se quisieran volver a meter siquiera al chapoteadero. Tal vez parecería exagerado pero en ese entonces estábamos menos expuestos a la violencia.

Debo de confesar que la película si hizo mella en mi mente infantil por que hasta la fecha, cuando estoy a punto de meterme al mar, reverberan aún los recuerdos de las imágenes del tiburón comiéndose a los bañistas.

Otra cosa que nunca habíamos visto en México, por lo menos en esa escala, fue la gran cantidad de objetos promocionales: playeras, juguetes y unos colguijos (chafísimas) que tenían un diente de tiburón de plástico.

En Estados Unidos la película rompió primero con todos los esquemas de distribución; fue la primera cinta que se estrenó a nivel nacional, y después rompió con todos los esquemas de lana, fue la primera en romper la marca de los 100 millones de dólares, alcanzó los 490 récord que le quitaría un par de años después Star Wars.

Otra de las cosas que Tiburón logró fue el de dar a los escualos una pésima fama y, según algunos grupos ecologístas, la película fue causal de la matanza de muchos de estos animales de los cuales hasta ahora estamos conociendo sus costumbres que, rara vez, implican desayunar turistas rebosados en Coopertone.

El tiburón original de Spielberg fue posible verlo durante una larga temporada en los Estudios Universal de California en un recorrido que era bastante chafa donde el tiburón no dejaba de ser una de las estrellas. No se si aún siga ahí. En la actualidad hay un ride bastante más elaborado en uno de los parques temáticos de Universal Studios en Florida.

De manera vergonzosa Jaws también generó tres secuelas malísimas y cada una peor que la anterior; la última, llamada La Venganza, es tan idiota que da la sensación de que está hecha a manera de sátira; en ella podemos ver a un tiburón que ladra y que puede saltar del mar como si de una víbora se tratara. El film logró su propio lugar en la lista de las peores películas de la historia.


Me cuesta trabajo encontrar un calificativo que incluya los conceptos de tarugada, no es creible, no insultes mi inteligencia y ¿así es como matas con un monstruo marino?


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